CRÓNICA DE LA EXPEDICIÓN AL KILIMANJARO. JULIO/AGOSTO 2011.
Componentes de la expedición: Hugo Sánchez Serna, Alberto Martín Fernández, Heather Wilderspin y Víctor Manuel Padial Martín.
Día 1.- 24 de julio de 2011. Desplazamiento y vuelo. Dúrcal-Madrid-Roma.
Día 2.- Vuelo de Roma-Nairobi (Kenia). Primera toma de contacto con África central.
Día 3.- Autobús a Arusha (7 h. de viaje incluyendo los trámites para los visados en la frontera entre Kenia y Tanzania. Nos alojamos en el Arusha Backpackers al módico precio de 20 Dólares la habitación doble. La ciudad es bastante ruidosa dado que los cortes intermitentes del suministro eléctrico hacen funcionar los grupos electrógenos con demasiada frecuencia. La guía Lonely Planet avisa de que no es un lugar seguro para las salidas nocturnas a pie, no sin razón.
Día 4.- Es aconsejable dejar siempre días de margen antes y después del trekking del Kilimanjaro. Prueba de ello es que necesitamos una mañana entera de este día para solventar algunas diferencias con la empresa de los guías y porteadores. Por la tarde visitamos el mercado central de Arusha con algunos “desinteresados” como guías voluntarios, experiencia bastante recomendable dado lo variopinto del panorama.
Día 5.- A las 7:30 de la mañana somos recogidos por un microbús de la empresa contratada para la ascensión (TK en adelante). Unas cinco horas después realizamos nuestra inscripción a la entrada del parque del Kilimanjaro. El equipo está compuesto por un total de quince personas entre guías, asistentes de guía, porteadores, chófer, cocinero, camarero, lavaplatos… Somos cuatro los interesados en hacer cumbre, resultando a razón de cuatro locales por cada extranjero las personas necesitadas para hacer cumbre. Comienza la caminata, entre grandes eucaliptos, un bosque húmedo, y por la ruta Rongai, llegamos al primer campamento donde finalmente pernoctaremos a 2639 m.s.n.m. TK no escatima en comodidades, hay varias cabañas-letrina y la cena es abundante y deliciosa.
Día 6.- Ascendemos al segundo campamento a 3674 m. Aún no notamos los efectos de la altitud. La cadencia del paso marcado por los guías es bastante lenta y los desniveles aun no son acusados.
Día 7.- Durante la ascensión de este día apreciamos las muchas semejanzas de la vegetación existente con la flora nevadense de nuestra Penibética natal. Al atardecer llegamos hasta una bonita y pequeña laguna existente a los pies del monte Mawenzi donde encontramos el campo III. Como cada tarde las nubes ascienden hasta el campamento para ocultar la montaña. Es llamativa la presencia de Cuervos que merodean a todas horas los campamentos. La temperatura aun no ha descendido de 0ºC. Desde aquí puede divisarse la Cabaña Kibo y el sendero que conduce hasta la cumbre por la ruta Marangu (Coca Cola). La comida en general sigue siendo buena, variada y abundante. En una breve excursión y libres de peso, por la tarde sobrepasamos la cota 4700 a los pies del impresionante Mawenzi.

Día 8.- Tras haber dormido poco, atravesamos el vasto altiplano a 4500 m que separa el Mawenzi del Volcán principal. Hacemos una breve parada para contemplar los restos de una avioneta siniestrada hace cuatro años. El campamento donde vamos a pernoctar se encuentra cerca de una rambla seca donde los porteadores cavan hoyos para recoger con jarros el poco agua que pueden. Por la noche, quedamos atónitos, el firmamento a esta altitud y en estas latitudes es extraordinario.

Día 9.- Último día de ascensión hasta School Hut (4750 m.). Tras una continua ascensión llegamos a las cabañas prefabricadas que alojarán a los guías. Nuestras tiendas están en las inmediaciones de las mismas. Los efectos de la altitud son notables ya, en consecuencia, esta noche dormimos poco, menos de media hora. A las 00:30 comenzamos la ascensión final.

Día 10.- Ascendemos bajo un enorme cielo estrellado. Al principio de la senda encontramos dos extranjeros exhaustos que han desistido de su intento. Quieren bajar para atenuar la fatiga. Nuestros guías le indican la mejor manera de hacerlo. Continuamos nuestra ascensión hasta unirnos a la ruta Marangu (Coca Cola). Asistimos sorprendidos a un espectáculo cuanto menos surrealista pues hay allí, como cada día, una procesión interminable de más de cien frontales de Leds bajo y sobre nosotros. En el momento tenemos la impresión de asistir a un desfile de almas que vagan en pena. Adelantamos al grueso de los grupos que divisamos y ascienden poco antes de Llegar al Gillman’s Point a 5685 m. (borde del crater del kilimanjaro). Aquí los porteadores nos ofrecen un termo con una fuerte infusión de jengibre. Ya intuimos el vacío del cráter. Aun es noche cerrada, hace frío (-10 ºC aprox.), Experimentamos problemas con los Camelbak cuyos tubos y boquillas quedan completamente congelados, imposibilitando la hidratación hasta que solventamos nuestro error y calentamos el tubo bajo la axila. A duras penas y con un estado de embriaguez aparente caminamos por la cornisa del cráter hasta la cima del continente africano, el Uhuru Peak (5896 m.). La máxima altura se hace de rogar, en cada horizonte parece encontrarse el hito final pero la falsa alarma se repite al menos cuatro o cinco veces. La estancia en cumbre es brevísima. Lo sucinto para hacer las fotos de rigor, abrazar a los compañeros y disfrutar del bello amanecer, esa incisión rojiza que el astro rey realiza cada mañana sobre las escasas, bellas y altísimas paredes de hielo de los alrededores. En apenas unos segundos, Félix, el guía, nos invita a no demorar más el descenso. Con más gloria que en la subida, caminamos aun de manera imprecisa. Nos cruzamos ahora a quienes previamente adelantamos, rostros pálidos, casi moribundos, muy diferentes de los que tendrán a la vuelta. De nuevo en Gillman´s Point el guía y sus asistentes nos ofrecen un nada apetecible RedBull, para afrontar el rapido y empinadísimo descenso hasta Kibo Hut (4703 m.) que alcanzamos en apenas unos minutos. Almorzamos en este conjunto de refugios sobre las 8:00 para descender una suave pendiente en el collado desierto existente entre el Mawenzi y Kibo Hut. Transcurridos unos diez kilómetros llegamos al campamento Horombo, allí un abrasador calor a 3720 m. nos hace buscar la sombra para descansar tras treinta y seis horas de vigilia y catorce de caminata.

Día 11.- Desayunamos y descendemos 19 km. Hasta Marangu por un monte bajo con lobelias gigantes seguido de una exhuberante selva donde divisamos monos y otros animales exóticos. Una vez en la puerta del parque firmamos el registro, damos la propina a los porteadores y recogemos el certificado de la ascensión. Vamos en el Microbús hasta Moshi donde hacemos un merecido almuerzo de restaurante. Llegamos a Arusha.
Día 12.- Dedicamos el día a organizar un safari para los dos días siguientes.
Día 13.- Visita de la reserva de Taranguire. Dónde vemos elefantes, jirafas, cebras, babuínos, ñús, cientos de aves, una mamba verde y los impresionantes baobabs.
Día 14.- Visitamos el Lago Manyara y sus apacibles e imperturbables hipopótamos. Por la tarde hacemos una breve incursión en un auténtico poblado Masai donde las mujeres de la tribu nos obsequian con sus cánticos.
Día 15.- Viaje de vuelta desde Arusha al aeropuerto de Nairobi. Nos informan que nuestro vuelo a Roma ha sido retrasado 7 h. Tras la reclamación nos embarcan para Amsterdam en un lujoso Boeing 747.
Día 16.- Llegada a Amsterdam y trasbordo a Madrid. Llegada a Granada. (8 de agosto de 2011) Víctor Manuel Padial Martín Lanjarón. Septiembre de 2011.